Un ángel senegalés.

Erase una vez un inepto de 28 años que se le ocurrió visitar un club de alterne a altas horas de la madrugada y dejar a su hija de tres años en el coche mientras él se emborrachaba en el club. La niña al ver que su padre tardaba mucho en volver, salió del coche y se puso a deambular por las calles, asustada y llorando mientras iba llamando a su papá. Tuvo la mala suerte de pasar esa mala experiencia que tal vez le cause algún trauma, pero también tuvo la suerte de que en su camino se cruzara un senegalés llegado hacía unos días en patera a España como lo hacen casi todos los africanos huyendo de la miseria de sus países y con el objetivo de darles una mejor vida a sus familias, un senegalés con un buen corazón, que no dejó desamparada a la niña a las 5 de la madrugada, y la entregó a la policía.
Esto no es un relato ficticio, esta es una historia real ocurrida ayer en Marbella (Málaga) y que como bien dice el refrán, en este caso se puede usar perfectamente: ”La jodienda no tiene enmienda”.





